Fotografia profesional getafe

Fotografobodas

Su trabajo como reportero gráfico continuó realizando diferentes reportajes por el mundo hasta que a principio de los años ochenta tuvo que abandonar el fotoperiodismo activo a causa de un accidente. Su joven amante, Numi, convencida de que Gabriel es la única víctima no identificada de un atentado terrorista, acudirá a su hijo Kobi para poder identificarlo. Con estilo limpio y preciso, Rutu Modan ofrece al lector, a través una amplia galería de tipos humanos, una imagen de lo diversa y plural que es la sociedad israelí. Una buena forma de desmentir la visión simplista que se tiene en España de un país como Israel. En Un viaje entre gitanos Emmanuel Guibert repite la fórmula que, con tanto acierto, empleó en El fotógrafo (recientemente reeditado en formato integral).

Zeina Abirached despliega un variado repertorio de recursos gráficos para articular esta crónica de un país arruinado y, aunque se la ha reducido a la condición de una simple imitadora de Marjane Satrapi, nosotros creemos que es una narradora gráfica muy estimable. Cada página se articula en tres grandes viñetas apaisadas, lo que le da a la lectura una textura de documental en blanco y negro de un álbum de fotos.

En este caso, sigue las andanzas de Alain Keler, a quien su compromiso con la situación de las comunidades gitanas -los «romaníes» del libro- le llevó durante diez años por toda Europa, para ser testigo de la marginación y represión que confina a muchos grupos de gitanos en guetos de miseria y exclusión. Muchas de las fotos tomadas por Alain Keler se integran en el álbum gracias a la magnífica maquetación de Frédéric Lemecier, que ya colaboró con Guibert en El fotógrafo. Bryan Talbot lo publicó en 1993 y muy pronto fue reconocido como una obra esencial del cómic europeo de la última década del pasado siglo.

Álbumes como La guerra de las trincheras y ¡Puta guerra!son imprescindibles para conocer el horror de lo que fue la Gran Guerra y reflexionar sobre el abismo irracional al que el nacionalismo y el belicismo pueden precipitar a los pueblos. Zona protegida) y echa una mirada al pasado, a uno de los episodios más sangrientos de la I Guerra Mundial: la Batalla del Somme, en la que cayeron miles de soldados británicos.

Joe Sacco narra este primer día de batalla mediante un largo travelling que atraviesa el frente siguiendo el sentido de la lectura, de izquierda a derecha, pero que une al recorrido espacial el transcurso temporal de la jornada. El álbum se presenta en un sólido estuche y se completa con un cuadernillo documental en el que, además de las notas del autor, se puede leer un interesante estudio del historiador Adam Hochschild. Pero bajo esa mirada, que es por turnos inquisidra y misericordiosa, vemos su sonrisa y dice poco.

Para entender lo sucedido en octubre de 1934, su autor desarrolla un profundo y documentado relato gráfico centrado en el entorno social, laboral y familiar de Apolonio, un rudo y carismático minero. Inspirándose en los grandes maestros de la novela sin palabras como Frans Masereel Lynd Ward, en El sistema Peter Kuper describe la vóragine de la vida en las grandes urbes. Crónicas de Jerusalén explica el día a día, ya en este siglo XXI, entre israelíes y palestinos.

Sobre la representación muda de las acciones, resuenan las palabras de los anuncios publicitarios, de los noticieros televisivos, de los titulares de la prensa, todo el ruido mediático que recubre con su manipuladora hipocresía la realidad de los de abajo. Algunas personas habrán visto a Bouvier en televisión, recostada herida en un sofá en Homs, Siria, donde las bombas caen día y noche.

En el mismo video, vemos al fotógrafo William Daniels hablando calmadamente sobre sus situación, junto con Paul Conroy de Sunday Times Magazine, también herido, y Javier Espinoza de El Mundo. Sentimos la renuencia de la opinión pública para apoyar a los combatientes que pelean contra el horrible y sangriento régimen de Damasco. Pero en la medida que estos miembros huyen de la familia y la autoridad, esta generación crece en rebeldía.

Como si necesitáramos más pruebas, algo que realmente golpeara el hogar, para nosotros condenar la dictadura del presidente sirio. La cultura de la nación de la conformidad -tan a menudo recordada por los extranjeros (como Life, por ejemplo) hacia la exclusión de otros aspectos del país- es un elemento real de la vida japonesa. Y con esa cultura de conformidad se llega a conducir una rebelión que puede, y lo hace, recordar en ocasiones la búsqueda de la auto-negación.

En 1964, el fotógrafo de Life Michel Rougier y el corresponsal Robert Morse documentaron los años de revolución de una generación de jóvenes japoneses y volvieron con un retrato impactantemente íntimo, y poco visto de adolescentes precipitándose voluntariamente hacia el olvido. En vez de eso, entregamos el raro e inquietante regalo de complicidad: esta generación de chicos y chicas perdidos, sugieren las fotos de Rougier, tratan de decirnos algo -algo reprochable y perplejo- sobre el mundo que hicimos. En 1980, en el Festival de Angulema, es premiado como el mejor dibujante del año.